dijous, 27 de març de 2014


CGT Generalitat

BUQUES FANTASMA

            Los buques fantasma, el Holandés Errante, romanticismo, misterio, poesía, ópera, todos estos ingredientes están en nuestro imaginario cuando oímos hablar de los buques fantasma. Ahora hay que añadir más significados y más sensaciones a estos conceptos, como corrupción, despilfarro y enchufados del Partido Popular.
            En la administración de la Generalitat Valenciana hay buques fantasmas. Hay Departamentos que se creían desaparecidos en aras a reducir costos en la superpoblada alta dirección de la Generalitat, pero que continúan su andadura escondidos de la mirada de los administrados.
            Fabra-2 suprimió los delegados del Consell con motivo de las  guerras tribales del PP y así desaparecieron  los grandes gestores peperos Rafael Soler, Joaquín Borrás y Juan de Dios Navarro, en un acto que supuso su mejor aportación a la mejora de la eficacia y eficiencia de la gestión en la administración valenciana. Nos ahorramos 220.000 euros de sus sueldos. Pero Fabra-2 conservó la estructura de la Delegación del Consell en Valencia, Castelló y Alacant.
            El objetivo básico de la delegación del Consell provincial es impulsar y coordinar la actividad de la administración de la Generalitat en la provincia. Os aseguramos que está copiado textualmente. Entonces, ¿Para qué están los delegados territoriales provinciales de cada Conselleria? ¿Para qué están las Consellerías?  ¿Para qué están los Secretarios Autonómicos? ¿Para qué están los más de 300 altos cargos, mejor dicho, puestos de libre designación, osea enchufados, que el PP se autodesigna para administrar la Generalitat? ¿Para qué sirve toda la caterva de subsecretarios, subdirectores, jefes de áreas, jefes de Gabinete, jefes de secretarios de Gabinete y toda la demás ralea que infecta la dirección de la Generalitat?
            Sirven para impulsar y coordinar. Pronto los impulsores coordinadores igualaran al número de trabajadores. Como cuando Zaplana le ordenó a la entonces Consellera de Agricultura Mariángeles Llin que le crease una Dirección General a Auxiliadora Hernández porque se la quería quitar de encima en Presidencia. Le crearon la Dirección General de Relaciones con la UE, con una Directora General, una Jefa de Servicio, una auxiliar y un técnico superior. Más mandos nombrados digitalmente que tropa que coordinar.
            En este momento, el buque fantasma de la Secretaría de la Delegación del Consell provincial cuesta al erario público autonómico 1.215.000 euros anuales. ¿Cuántos barracones escolares se podrían eliminar este año con este dinero? Pero lo más curioso es que gastan 21.600 euros en material de oficina, 75.790 euros en gastos diversos (¿Supermercados?), 3.250 euros en dietas y, sorprendentemente, 175.700 euros en trabajos realizados por otras empresa y profesionales. Así, hasta 313.230 euros. 17 funcionarios trabajando en esta estructura y se gastan 175.700 euros en trabajos realizado por otras empresas. Si que nos cuesta cara la impulsión y coordinación.
            Y ¿Quien está al frente de este desaguisado? Bueno, el responsable es el que ha hecho los nombramientos, el dúo Fabra-2-Ciscar y los que se han prestado a seguir la comedia. De entrada, si se consulta la guía de personal de la Generalitat aún aparecen las fotos de los Soler, Borras y Navarro. ¿Aún continúan cobrando estos fantasmas? No creemos, porque fueron cesados. Pero, ¿Quién lleva el timón de esta nave a la deriva que nos cuesta más de un millón de euros a los valencianos? Sólo aparece un nombre como responsable en Valencia, MJBT, vieja funcionaria conocida como responsable del montaje de Desarrollo Rural e impulsora y firmona de la estructura del FEVADER de donde salió, antes de que empezara a descubrirse el reparto partidista de los fondos de Desarrollo Rural.
            Que sepa esta funcionaria digital, que va en un buque fantasma, lleno de muertos y desaparecidos, que está malgastando el dinero de los valencianos y privando a muchos escolares de estar en unas instalaciones educativas dignas. Que no diga luego, como algunos de Canal 9, que ellos no sabían que allí se malgastaba dinero público.





Heysenberg.

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