dimecres, 8 d’agost de 2012


Presente condicional procesal

Ha pasado, lo que nunca había pasado, ha pasado.


Sí, sí, ya sé que todo el mundo lo hacía, que si querías subir la regla del juego era la que era y que nunca pasaba nada. Pero ha pasado.

Y le ha pasado a Rafa, mejor dicho, le ha pasado a la gente de Rafa, a los fieles de Rafa, al equipo de Rafa, a la famiglia de Rafa.

Pero Rafa se salvará. Rafa nunca firma nada. Rafa lo delega todo en su famiglia y Rafa nunca deja huellas.

¿Seguro?

De momento, soldados y capos de la famiglia están imputados. Alguno, incluso, está en prisión. Pero Rafa no. Rafa sólo está preocupado por la suerte personal de su famiglia, porque Rafa nunca abandona a los suyos.

¿Seguro?

Bueno, la verdad es que la omertá no está funcionando muy bien y los imputados están cantando. ¡Vaya fidelidad¡, podría pensar Rafa, yo, que los he encumbrado desde lo más bajo del escalafón a puestos de nivel 30; yo, que no he pedido jamás lumbreras, sino sólo obediencia debida -a mi-; yo que he reclasificado a simples plumillas, avinaretas, masones venidos a menos y mindundis en general, me veo a los pies de los caballos por gente que no sabe resistir un interrogatorio ligth de una juececilla y un fiscalín. Cómo se nota que no tienen pedigree antifranquista y que no han sido detenidos jamás.

Y, claro, lo importante es que il capo di tutti capi se salve, para que la familia vuelva a ser respetada. Y por eso repetiremos la letanía goebbelsiana: nos haremos pasar por víctimas; todo es una conspiración; yo sólo era el responsable político; los técnicos están imputados, pero yo no.





De aquellos polvos vinieron estos lodos

Desde hace casi veinte años, -hola PP, adiós, Psoe- ha caído como plaga de langosta en el cuerpo de técnicos -los funcionarios llamados a hacer cumplir la legalidad y el interés público-, el síndrome del libredesignado.

Este síndrome se compone de diversos síntomas fácilmente detectables:

Los funcionarios que lo padecen pueden ser del partido en el poder -el PP-, o antiguos militantes de la extrema izquierda que, deseosos de blanquear su pasado, se convirtieron en los más acérrimos defensores de la legitimidad del PP, ayudándole a construir un aparato de dominio en la sociedad valenciana.

Veamos alguno de los grupos de riesgo afectados.

El grupo de los ciruelos (azules por fuera, rojos por dentro): En muchos casos, la experiencia de presentarse a una oposición libre es absolutamente desconocida, ya que, pese a entrar por la puerta falsa como meros auxiliares administrativos, con un contrato hecho gracias a las relaciones personales, se les promocionó desde humildes laborales, a altos funcionarios, directores generales subdirectores o megajefes de servicio. Todo ello, a dedo, con grandes dosis de cinismo y de agradecimiento al poder político que los encumbró, y sin empacho de haber pertenecido a un partido/sindicato a la izquierda del PSOE. Suelen estar afligidos por el alcoholismo o la adicción a otras sustancias.

El grupo de las esclavas ( o barbies firma-fácil): Lo fueron por su esmerada educación religiosa que las preparó para la genuflexión y obediencia. Virtudes muy del agrado de la Iglesia Católica. Madre amantísima a la que devolvieron con creces favores y subvenciones a fondo perdido. Es característica de este grupo el de no tener ni una mala palabra, ni una buena acción. La sonrisa perpetua les acompaña hasta en la más oscura conspiración. Algunas han desarrollado un amor platónico al cargo público de referencia, lo que manifiestan con el uso del nombre propio del mismo, cual en la entrega de los oscars: Pedroooooooo.

El grupo de los lobotomizados: Su característica es vivir en el mundo de Matrix: no sienten, no padecen, no preguntan, pero pueden dar saltos acrobáticos de puesto en puesto y siempre hacia arriba. Hay que reconocer que suelen dominar más las vicisitudes del derecho administrativo, pero sólo en su versión prusiana: obedecer, sin ver, sin oír, sin hablar. Como enfermedad profesional aneja, con los años, se produce la lobotomía con carácter irreversible: su mundo psíquico se entropiza y el electroencefalograma deja de emitir el pitido que detecta la actividad cerebral sana.

¿Verdad que podemos reconocer a alguno de ellos en los funcionarios imputados del caso Blasco-Conejo-Oswald?





...(to be continued)


Próximo capítulo: Cariño, ¿aunque esté imputado me seguirás queriendo?

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