dilluns, 6 d’agost de 2012


Esta frase puede oírse una y otra vez en los casinos de los pueblos, en las calles, en los retenes de bomberos, en las Unidades Militares de Emergencia, en el colectivo de agentes medioambientales, en los Brigadas de Prevención y de Extinción.

Pero esta frase no se escucha en la tribuna de las Corts, no se escucha en la sala oval del Consell, no se escucha -porque no se pronuncia- en la boca de Serafín Castellano.

Porque Serafín Castellano no se dedica a prevenir incendios. Serafín Castellano se dedica a sobrevivir a los incendios, a los incendios políticos de su Partido.

Porque, Serafín Castellano, SIEMPRE ha sido un político superviviente: porque ha sobrevivido y porque ha vivido de forma superior extraordinaria, soberbia, de los Presupuestos Públicos.

Por ejemplo, Serafín Castellano, nada más acabar su carrera de Derecho, se afilió al Partido Popular, pronto empezó su carrera política: alcalde de su pueblo, diputado en las Cortes desde 1991 y Presidente de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias.

Luego fue Conseller de Justicia y Administraciones Públicas.

Más tarde, llegó a Conseller de Sanidad.

Cuando tocó ser portavoz del Grupo Popular en las Corts, y cuando tocó ser apagafuegos, lo hizo sin ningún rubor.

Serafín siempre estaba avizor, siempre sabía la dirección y fuerza del viento, siempre controlaba la sequedad del entorno y la temperatura del ambiente que le rodeaba.

Y tan atento estaba para controlar a los Rusistas, Blasquistas, Ciscaristas, Cotinistas, Ritistas y demás familias de prohombres del Partido del Poder que no le dio tiempo a apagar el fuego en invierno.

Así, no tuvo tiempo para dotar de recursos la prevención de incendios.

Pero sí tuvo tiempo para prevenir cualquier ataque dentro del Partido.

No tuvo tiempo para mejorar la dotación de medios para la extinción de incendios.

Pero sí tuvo tiempo para apagar los fuegos internos del Partido.

Y es lo que tienen los conselleres atareados, que no les da tiempo para prever el bien común si no coincide -de casualidad- con el bien particular de un amigo, una cuñada, un hermano.

Hoy, la tierra de la luz y del color, es la tierra de la luz de los incendios y del color de la ceniza. Hoy, en las filas del PP, nadie ha presentado su dimisión.

Hoy, ni se han explicado las causas principales, ni la correcta aplicación de los medios, ni nada.

Hoy Serafín se ha vuelto a salvar de un incendio. O, al menos, eso cree él. Lo que no sabe Serafín es que hay gente -mucha gente- que está harta de él. Y que lo va a llevar a la Justicia.

Y le va a pasar como al monte valenciano: va a arder. Porque está sucio, porque está descuidado, porque no es sostenible, porque hay mucha gente que le tiene ganas, porque somos muchos los que le queremos fuera, bien lejos de los montes valencianos. Que siga asesorando, conspirando, traicionando, cenaculeando en la calle Quart, paseándose infatuado por su Pobla de Vallbona.

Por eso, Serafín, te vamos a denunciar. Por eso, Serafín, vamos a llevarte a los Tribunales.

Por eso, Serafín -ser afín, afín al poder- del contraincendio que te vamos a preparar no te vas a escapar.

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