dimarts, 5 d’abril de 2011

Los habitantes del planeta Acción no son originarios de allí, provienen de otro planeta con una órbita más lejana al Sol.

Vienen de un planeta en el que se trabaja duramente, nada es gratis. La gente aspira a tener comodidades, seguridad o, simplemente, tranquilidad. Hay que luchar para después poder tener tranquilidad.
Uno se esfuerza para poder trabajar en algo con ciertas condiciones, en algo que no haya que verse explotado demasiado. O al menos trabajar. El sistema es enfermizo.
Pero poco a poco ya nadie se engaña, no se trata de pelear, se trata de conseguir esa comodidad.
Es decir, se lucha por no tener que luchar. Lo máximo es lo mínimo.
Algunos lo consiguen, salen en la tele.
Este es el planeta Sofá.
¿Así se resume el planeta Sofá? No tan sencillo, sus habitantes no son estúpidos, no es fácil la vida fácil. Requiere mucho esfuerzo y muchas trampas. Trampas y más trampas, engaños, traiciones, autoengaños, apariencias y falsas expectativas.
Algunos lo han visto claro. Ya no se lo creen. Por ese motivo viven en el planeta Acción, donde hay más luz, verdad, vitalidad, energía y salud, lejos de Sofá donde todo es corrupto, sucio y oscuro. Simplemente dar el salto al planeta Acción, produce efectos increíbles sobre el ser humano. El viaje al planeta Acción ha requerido mucha actividad, de ahí su nombre, y eso se les nota.
Los habitantes de Acción no olvidan su origen, mantienen fuertes lazos con el planeta Sofá, tanto, que les gusta permanecer en la cara externa de Acción y contemplar su viejo Sofá. Qué recuerdos tan presentes. No es posible olvidarse de sus amigos, pobres.
Su tecnología e inteligencia en acción les permite descifrar, cosa que no es fácil, todos los mecanismos de dominación y sumisión que sufren sus vecinos. No han perdido la capacidad de indignación ante la injusticia, el asco visceral. Muy al contrario, desde Acción puede verse todo con más perspectiva. Además, el planeta posee otra característica que lo hace distinto, su órbita alrededor del Sol es sincrónica, ofrece siempre las mismas caras al interior y al exterior.
La vista es espectacular. Gracias a un horizonte permanentemente iluminado a sus espaldas y la orientación de sus asentamientos, pueden observar cómodamente las desdichas y aberraciones de Sofá. La observación y recopilación de datos acerca de la corrupción es continua y fluida, no reviste gran problema. La información generada es tan brutal que a algunos les llega incluso a plantear un problema, solventado este detalle gracias a los avances de la informática y a su constante dedicación.
Y así pasan sus vidas algunos habitantes del planeta Acción, observando con tranquilo escepticismo, riendo y llorando desde sus cómodos sofás a los tristes habitantes del planeta Sofá, sus congéneres. Es su actividad principal.
No son tan distintos por lo tanto de sus vecinos, ambos intentan disfrutar de pequeños placeres de la vida, …la comodidad, …la tranquilidad, …sentirse bien, qué alivio no ser como el resto, esa pequeña ventaja, material, o intelectual. Es decir, que se han levantado de un sofá para observar a los que siguen sentados, desde el sofá de enfrente.
Existe otro tercer grupo, no lo dude nadie.
Se dice que provienen de algún lugar indeterminado más allá de la fulgurante línea del horizonte del mítico planeta Acción. Eso no importa porque su campo de acción es amplio, y eso sí que cuenta. Se dice que son los auténticos de Acción. Ellos no lo creen. Porque saben que cualquiera puede, no serlo, sino ejercerlo.
No creen en una residencia fija, no la necesitan porque son libres de moverse tanto por Acción como por Sofá, no ven tampoco diferencia entre un lugar y otro. No sólo es su mente la que es libre, son sus actos.
Ellos somos nosotros y nosotros somos ellos, tampoco hay diferencia.
¿Cómo es esto? ¿Quién es entonces del planeta Acción?
Cuando ayudamos a alguien, eso es del planeta Acción. Cuando nos implicamos activamente, eso es de Acción. Si nos arriesgamos por lo que creemos. Si no nos sometemos ni rendimos. Si cooperamos con los demás por interés de todos. Si luchamos contra egoísmos, pequeños y mezquinos o grandes y poderosos con monstruosos aparatos económicos y mediáticos.
Habitantes de Sofá: sabemos que a veces viajáis ilegalmente a Acción. Huís a ninguna parte. La huida no es propia de Acción. Debéis saber que tanto la huída como la sumisión son insostenibles (además de incómodas y aburridas). Os han educado a creer en ellas. Dejad de engañaros. No merecen la pena, es perder vuestro tiempo, que es limitado. Recuperad la capacidad de aprender, la libertad.
La decisión es más fácil de lo que parece: Apartad falsas necesidades, falsos dioses, falsas clases, falsas jerarquías, falsos sistemas, falsos miedos. Luchad unidos contra todo ello, luchad, os va la vida. Escuchad a vuestra inteligencia, a vuestra pasión, a vuestros semejantes, honradamente. Sentíos felices por lo que estéis haciendo, porque lo que hagáis os debe hacer felices.
Juntadlo todo. Sumaos, no os restéis entre vosotros.
La verdadera y saludable acción fluirá natural y creativamente hacia la cooperación libre y desinteresada.

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